me acalambra otra vez tu presencia fina, cálida.
No sé a dónde vaya a parar si me destiño ante tu esencia templada.
Tal vez algún día por fin me encuentres dormida al alba,
me cantes,
me susurres al corazón lo que necesita tu alma.
Estoy pensando en no desbocarme porque no te tengo.
Hay maneras y no hay maneras de encontrarme con tu palabra sabia.
Que vengan los cuatro remolinos a decirnos
cómo se amasa el encuentro de aquellos que se aman en silencio.
AnaDiscreta de la Luna