9 de enero de 2019

Co-razón

Eres muy pobre, me dijo mientras echaba un vistazo a mi departamento blanco, sonrió y me abrazó acaloradamente, nos besamos. Lo replegué al mural del corazón con raíces y ramas en la pared, sentí su sexo erguirse en mi pubis hambriento. Vamos a tu cama, no, le dije, un rato más aquí. Sus manos exploraron debajo de mi falda. Nos sumergimos en el muro mientras las raíces devoraban su soberbia, las ramas mi orgullo y el corazón la sin razón del fugaz encuentro.