Hay en mi vientre una ganas locas de tenerte,
de engendrar los nuevos
huesos y sangre de mi verdad.
Hay en mi pecho unas ganas lúcidas de amarte así
sin rostro aún,
así sin ojos,
ni dientes,
ni olor.
Te he imaginado en mis
brazos pequeño y frágil,
con piel suave y mirar profundo y tierno.
Y ese que he
imaginado no sé si es el hombre o es el niño,
o si son mis sueños recién
paridos.
Que todavía espero a que regrese el desdichado,
y de
nuevo mi arrebato de buscarte en otros rostros,
de buscarte en otros hombres,
en otros aromas,
de tener un amante que lama mi piel sedienta de caricias
suaves y tiernas y locas.
Y aquí estoy invocando a los seres sensibles con cantos
profundos que salen de la tierra.
Yo quiero un amante sabio que se ame
que quiera compartir sus lágrimas y risas,
que quiera andar el camino de nuestra
vida.
Ya no quiero esperarte,
mientras camino conmigo,
me calmo,
me aclaro,
reposo,
y gozo mi dulce y tibia soledad...