Entre tu piel y mi piel está lo innombrable,
lo que es y no es,
está todo y nada al mismo tiempo.
Mientras la lluvia cae,
los dos flotamos en un aire cristalino perfumado con tu olor y el mío,
con el olor de nuestra piel húmeda,
de nuestro sexo terso.
Entre tu piel y mi piel hay una delgada sombra que une mi realidad con la tuya,
comunión entre razón y corazón que nos funde en el silencio,
como recién nacidos en la tierra amándose sin saberlo desde otro tiempo sin tiempo... ¡hay co-razón!